A contrapie

Horarios, calendarios, despertadores, cronómetros, años, días meses, horas, minutos. Hoy volviendo a casa me ha dado por pensar que todo esta escrupulosamente calculado, medido y estructurado. Eres pequeño y ya te empiezan a acosar con horarios para los biberones, baños, paseos. Cuando creces un poco más es el colegio, la universidad, las extraescolares, el fútbol, el telediario de las nueve, la película de las diez de la noche, que si las ocho horas de sueño, que si cepillarse los dientes no dos ni cuatro, sino tres veces al día, tienes que beber al menos dos litros de agua, pasear al menos 30 minutos a ritmo rápido, acabar ese trabajo que te han mandado antes de las cuatro (después tendrás una reunión que durará una hora porque luego tendrás que responder los correos electrónicos durante media hora más antes de salir).

Pensaba en todo esto mientras conducía por la calle Alcalá camino de mi casa. Si repites curso, malo; serás en el próximo año escolar “el repetidor”, si encuentras pareja pronto y te vas a vivir con ella, te precipitas; si encuentras pareja tarde, fijate que suerte ha tenido; si tienes niños pronto, tenía que haber esperado un poco; si no tienes hijos en la “edad habitual” llevaban intentándolo un tiempo y han tenido suerte; que te compras un coche grande, no era necesario porque tampoco lo usa tanto. Me he sentido como una nota musical (aún no sé si corchea, fusa, semifusa o confusa) atrapada entre los barrotes de un pentagrama, de hecho llevo tropezándome con ellos desde que mi uso de razón decidió llevarme por el camino menos sencillo pero con las vistas más bonitas.

A contrapie, muchas veces pienso que la mitad de las cosas me han pillado a contrapie, a destiempo. Yo iba hacia una dirección, enfocada hacia algo concreto y de repente te das cuenta que todo el mundo va en la dirección contraria. Nunca se me ha dado excesivamente bien ir en la dirección de la mayoría y cuando coincides en algo te da cierta sensación de comodidad, relajación….a mi me dura poco claro; ir contracorriente (no conscientemente, como si fuera un kamikaze) implica en muchas ocasiones sentirse raro, solo, diferente pero también más libre, más despejado, todo es más nítido y adquiere un nuevo sentido

Te invito a que, hoy mismo, en cuanto acabes de leer este post, hagas algo que sueles hacer todos los días pero de un modo diferente, adopta una postura distinta frente a ese hábito y cuéntame que te ha pasado por la cabeza.

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