Mentiras, verdades y otros cuentos populares

verdad-y-mentiraSupongo que todos, en algún momento, contamos mentiras sobre nosotros mismos. Empezamos a mentir desde bien pequeños y por diversos motivos: escapar de una mirada desaprobatoria, evitar un castigo, integrarse a través de la mentira en un grupo determinado. Si te pones a pensarlo, el ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo. Apenas veremos en la naturaleza mentiras de la magnitud que es capaz de articular el ser humano; nunca un león intentará hacerse pasar por una cebra o una gacela se irá de caza con las hienas.

En verdad, la mentira está relacionada con nuestra autoestima y es una herramienta insustituible para vivir en sociedad. Queremos mantener una imagen que encaje con la idea que tienen los demás de nosotros, en definitiva, queremos gustar. Y entonces es cuando te levantas por la mañana con una sonrisa y aguantas el tipo durante todo el día; bajas la guardia en el baño y aparece alguien que te dice que te encuentra un poco seria y otra vez los escudos arriba…, es agotador; mentiría si dijera lo contrario. Pero me miento y te miento y tu mientes también; mientes para protegerte de mi y para protegerte de ti. La mentira es creativa, sin ella, mucha de la cultura, obras de cine, teatro, literatura no estarían en nuestras vidas. Esas “mentiras creativas” no tienen nada que ver con las “mentiras nocivas”. Esa mentira te destroza por dentro cuando se rompe en pedazos y aparece la verdad, tan simple, tan sencilla, tan literal y evidente que costaba verla detrás de ese sutil halo creado por la mentira. Y entonces comienzas a mentirte de nuevo, te mientes y aseguras que estás bien, que es peor para la otra persona haber mentido, pero no es verdad, esa mentira te hace sentir mal, pequeño, insignificante y continuarás mintiéndote asegurando que la próxima semana estarás mejor, que eso pasará rápido; una mentira que no crees pero que eres tan iluso como para intentar asumirla.

Las mentiras nos delatan pero la verdad también lo hace. La verdad te deja expuesto, sin máscaras ni caretas, ni muros tras los que esconderse. Cierto es que las mentiras escapan a nuestra retina, miles de ellas pasan ante nuestros ojos todos los días: escritas en papel, camufladas en palabras, escondidas en gestos; incluso hay personas que son una mentira en sí misma; la máxima expresión de la falacia. Pero tu abrazo decía la verdad, incluso aquella que tratas de alejar con palabras, palabras que no son mentira pero que usas para escudarte de la verdad. Y la verdad es que me gusta ver tus no mentiras, las que me acercan a tu verdad. Tan solo quiero ver más.

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