Pecar con el silencio

” La palabras pueden herir. El silencio puede curar. Saber cuándo hablar y cuándo no hablar constituye la sabiduría de los sabios.”
Hace mucho tiempo que leí esta frase en un libro, mucho, mucho tiempo pero cuando acude a mi cabeza me revela aún más cosas que palpitan latentes bajo el primer significado. Hoy me ha dado por pensar que también puede ser al revés; el silencio puede ser el arma más mortal jamás empleada y las palabras adecuadas un bálsamo reparador para el alma. Ahora bien, supongo que lo más complicado, lo realmente difícil es escoger una de las dos en el momento adecuado, en el lugar adecuado, con la persona adecuada.

Muchas veces ocurre que tienes una idea y se forma en tu cabeza de forma clara, de hecho tienes hasta el discurso perfecto, las palabras que expresan exactamente lo que quieres decir y, unos segundos después, con la persona a la que querías decírselo delante de ti, tu argumento se desmorona como un castillo de naipes y aquellas palabras idóneas no son mas que un burdo esbozo de lo que querías decir. Y decides callar, decides que esas palabras mueran en tu paladar, dejando un regusto amargo y una oquedad dentro de ti. Luego te preguntaras mil veces si hiciste bien en callarte, pecar con el silencio conlleva una penitencia que arrastraremos durante mucho, mucho tiempo y, sólo en ocasiones, la vida y las circunstancias te ofrecen otra oportunidad para decir eso que callastes. Y puede que la persona que tengas delante no merezca tus palabras, pero hasta que no salga de tu boca, hasta que no reciba el mensaje nunca lo vas a saber.

¿Lo habéis adivinado? Yo estoy en una de esas situaciones. No quiero pensarlo demasiado, no quiero desmenuzarlo todo en pequeños pedacitos hasta que pierda el sentido, no se trata de eso. Se lo que quiero, se lo que quiero decir, se a quien quiero decirselo pero me falta la oportunidad de hacerlo; lo difícil lo tengo conseguido (relativamente) pero el destino cruel parece que no quiere darme una ocasión para poder hacerlo. Entonces, ¿qué hago? ¿Guardo silencio hasta que el destino me brinde la ocasión o creo mi propia oportunidad cambiando de esa forma mi destino?

 

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Un pensamiento en “Pecar con el silencio

  1. Cambia tu destino, muévete tú, te lo digo por experiencia, sino lo haces tu nadie ni nada lo hará por ti, deja salir lo que llevas dentro y serás realmente libre de mente y corazón.

    Escribes muy bien

    🙂

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